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El Diablo Cojuelo by Luis Velez de Guevara



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EL DIABLO COJUELO

Luis Velez de Guevara




CLASICOS CASTELLANOS

EL DIABLO COJUELO

Luis Velez de Guevara





PROLOGO Y NOTAS DE FRANCISCO RODRIGUEZ MARIN

1922




A LA GRATA MEMORIA DEL INGENIOSISIMO
ESCRITOR HISPALENSE DON FELIPE PEREZ Y GONZALEZ,
MI LEAL AMIGO DESDE LOS TAN REGOCIJADOS
COMO FUGACES ANOS DE LA MOCEDAD.

_FRANCISCO RODRIGUEZ MARIN_




PROLOGO

Luis Velez de Guevara--como dije en otra ocasion[1]--fue tan pobre, que
bien puede dudarse si en algun tiempo de su vida llego a tener dos
trajes en mediano uso; pero, en cambio, a los doscientos y mas anos de
su muerte tiene dos biografias diversas: la que le inventaron algunos
escritores, que es la mas conocida[2], y la que despacio y a retazuelos,
como de limosna, pero solidamente, le vamos escribiendo algunos
investigadores de nuestra historia literaria[3].

Segun la primera de entrambas biografias, Velez nacio en Ecija por enero
de 1570, estudio Leyes en la Universidad de Sevilla y vino a ejercer su
profesion a la Corte, en donde muy luego gano estimacion y fama por su
sagacidad, gracejo y elocuencia. Defendiendo a cierto criminal capto a
los jueces con su donaire; pero como el fiscal apelase de la benigna
sentencia dictada, el reo fue condenado a muerte, y Luis Velez a pagar
una multa. Tuvo noticia de ello el Rey, y cuando converso con el festivo
abogado prendose tanto de el, que no solo le perdono la multa, y la
vida al delincuente, sino que, ademas, ya no pudo pasar sin el trato de
Velez de Guevara, a quien protegio sobremanera.

Esto fue lo que suele llamarse hablar de memoria, porque en todo el
relato no hay otra cosa verdadera que lo de ser Ecija la patria del
escritor. Y lo realmente sucedido y cierto es, en este caso como en
otros muchos, menos bello y agradable que la mentira. Veamoslo.

Luis Velez de Guevara nacio en Ecija, a fines de julio de 1579, de
padres hidalgos, pero pobres[4]: sabido es que la hidalguia y la
pobreza casi siempre anduvieron juntas[5]. Estudio la Gramatica en su
ciudad natal, y por julio de 1596 se graduo de bachiller en Artes en la
Universidad de Osuna, eximiendose por pobre de pagar los derechos
academicos[6]. Seguidamente entro a servir como paje a don Rodrigo de
Castro, cardenal arzobispo de Sevilla, a quien acompano en el viaje que
hizo a Madrid y a Valencia para asistir en las bodas de Felipe III y
dona Margarita de Austria, de las cuales y de sus esplendorosas fiestas
trato el poeta adolescente en un poemita que hizo imprimir en Sevilla, a
su regreso[7].

Murio el Cardenal en septiembre de 1600; pero a esta sazon no perduraba
Velez en su palacio, pues, ya harto talludo para paje, dos meses antes
habia dejado su empleo, a fin de abrazar la profesion de las armas. El,
en un memorial dirigido al Rey, dijo haber permanecido seis anos en la
milicia[8]; pero que exagero en cuanto a la duracion de su vida
soldadesca demuestrase con otras palabras suyas, porque el mismo, muchos
anos antes, habia declarado que en el estio de 1603 estaba en
Valladolid, y en tal declaracion, prestada en Sevilla a 26 de mayo de
1604 e inedita hasta ahora, llamabase nuestro poeta, sin mencionar para
cosa alguna la cualidad de soldado, "vecino al presente en esta ciudad,
en la collacion de Santa Marina"[9].

Ya apellidandose Velez de Guevara, en lugar de Velez de Santander, como
se habia llamado hasta poco antes[10], escribio y publico en 1608 un
nuevo opusculo poetico intitulado _Elogio del Ivramento del serenissimo
Principe don Felipe Domingo, Quarto deste nombre_, y en la portada de
esta obrita se decia criado del Conde de Saldana. Habia entrado, en
efecto, a su servicio como gentilhombre antes o poco despues de enviudar
de su primer matrimonio: del primero de los cuatro con que probo su
grande aficion a este santo sacramento[11].

Para sus nuevas nupcias con dona Ursula Ramisi Bravo de Laguna[12], el
mencionado Conde le hizo donacion de cuatrocientos ducados, amen de
senalarle una pension anual vitalicia de otros doscientos; pero estas
larguezas de los grandes de antano eran comunmente mas nominales que
efectivas, porque a la hora de cobrar--tan endeudados andaban de
ordinario--solian desvanecerse como el humo. Y en 1618, fallecida su
segunda mujer, que le dejo, amen de algun otro hijo, a Juan, sucesor de
su padre en la profesion y en el ingenio[13], nuestro escritor contrajo
nuevo matrimonio, que la muerte habia de romper antes que pasaran dos
anos, con dona Ana Maria del Valle[14]; y dejando la casa del conde de
Saldana, paso a la del marques de Penafiel, manirroto primogenito del
gran duque de Osuna, a cuyo servicio estuvo, asimismo como gentilhombre,
cerca de un bienio[15].

Los continuos apuros, la perdurable indigencia y la negra fortuna de
Luis Velez de Guevara en los anos de 1622 y siguientes estan pintados de
mano maestra por el mismo en cinco memoriales en verso que salieron a
luz pocos anos ha[16]. Ora pretende un humilde puesto en la servidumbre
del cardenal e infante don Fernando; ora, ya frustrado este proposito,
logra en 1623 la efimera porteria de camara del Principe de Gales,
nuestro huesped; ya, en 1624, obtiene, despues de grande esfuerzo, la
tambien harto breve mayordomia del archiduque Carlos, muerto aun no
transcurrido un mes desde su llegada a Madrid, y mas adelante solicita
infructuosamente del Rey, alegando sus meritos y servicios y la nobleza
de su linaje, una plaza de ayuda de su guardarropa. Al cabo, este hombre
celebrado y aplaudido de todos por sus excelentes comedias, a la par que
por su deliciosa y amenisima conversacion, aludiendo a la cual habia
escrito Cervantes:

"Tope a Luis Velez, _honra y alegria
y discrecion del trato cortesano_,
y abracele en la calle a medio dia",

consiguio en 1625 entrar definitivamente en la servidumbre de Palacio,
ocupando una plaza de ujier de camara de Su Majestad. Pero esto, que
parecia algo, era muy poco, salvo en lo honorifico, pues no tuvo
senalada racion, y hasta el ano de 1635, en que el infortunado poeta
entro en gajes[17], siguio condenado a vivir de lo poco que entonces
producian las obras dramaticas[18] y de lo que pedia a sus amigos; tanto
fue asi, que se hicieron proverbiales su extremada pobreza y sus donosas
esquelas petitorias, casi siempre en verso.[19]

Como si compartiendo la escasez de recursos se cupiese a menos porcion
de ella, Velez se caso aun por cuarta vez, en 1626, con una viuda
llamada dona Maria Lopez de Palacios,[20] bien que esta aporto a su
nuevo enlace algunos bienes; mas pronto fueron vendidos, y juntos y
procreando y criando algunos hijos, vivieron entrambos conyuges en
cristiana estrecheza, hasta el dia 9 de noviembre de 1644, en que
fallecio el donairoso autor de tantos primores literarios[21]. Su
testamento, otorgado cuatro dias antes, contiene una larga lista de
pequenas deudas. Al comienzo de este documento consigno: "Iten, declaro
que por el presente estoy muy alcancado y necesitado de hacienda, para
poder disponer y dejar las misas que yo quisiera por mi alma".[22]

Velez de Guevara fue celebradisimo de sus contemporaneos, asi por la
amenidad de su trato, que le ganaba amigos en todas partes, como por su
facundia poetica y su florido e inagotable ingenio. Claramente llamabale
en 1613, en el _Inquiridion_ que va al fin de su _Letania moral_,
"floridissimo ingenio de Ezija, de quien esperamos grandes escritos y
trabajos, y a hecho hasta oy muchas famosas comedias". Cervantes no le
elogio menos en estos dos tercetos del cap. II de su _Viage del Parnaso_
(1614):

"Este que es escogido entre millares,
de Gueuara Luys Velez es el brauo,
que se puede llamar quita pesares.

Es Poeta Gigante, en quien alauo
el verso numeroso, el peregrino
ingenio, si vn Gnaton nos pinta, o vn Dauo."

Lope de Vega le ensalzo dos veces, en sendas epistolas de _La Filomena,
con otras diversas Rimas, Prosas y Versos_ (1621):

"Aqui de Valdivielso el santo empleo,
De Luis Velez, florido y elocuente,
La lira que ya fue del dulce Orfeo."

"...Y el famoso Luis Velez, que tenia
En extasis las Musas, que a sus labios
Iban por dulce nectar y ambrosia."

Y aun volvio a loarle en la silva II de su _Laurel de Apolo_, publicado
en 1630:

"Ni en Ecija dejara
el florido Luis Velez de Guevara
de ser su nuevo Apolo,
que pudo darle solo,
y solo en sus escritos,
con flores de conceptos infinitos,
lo que los tres que faltan:
asi sus versos de oro
con blando estilo la materia esmaltan."

?Para que seguir transcribiendo frases laudatorias? Baste recordar muy
resumidamente que Tamayo de Vargas (1622) pondero su donaire; y don
Fernando de Vera y Mendoza (1627) le llamo "el Rey de Romanos"; y Perez
de Montalvan (1632) encarecio los "pensamientos sutiles, arrojamientos
poeticos y versos excelentisimos y bizarros" de sus comedias; y Salas
Barbadillo (1635) afirmo que "en el Parnaso no se conocen otras salinas
sino las de su felicissimo ingenio"....

El insigne poeta ecijano, hoy mas famoso por su novela intitulada _El
Diablo Cojuelo_, aun muy leida, que por sus obras teatrales,
desterradas, como todas las antiguas, de la escena actual,
principalmente por falta de buenos comicos y consiguiente carencia de
buenas companias, escribio mas de cuatrocientas comedias, de las cuales
ha llegado hasta nosotros un centenar escaso. Por estas se le puede
diputar, si no como autor de senaladisima personalidad literaria, a lo
menos, como uno de los mas aventajados discipulos de Lope de Vega, cuyas
huellas siguio tan constante y acertadamente, que a las veces se hace
harto dificil diferenciarlos. Tal sucede, verbigracia, con la comedia
intitulada _Los Novios de Hornachuelos_, que pasa comunmente por obra de
Lope; pero hay alguna indicacion antigua que la atribuye a Velez de
Guevara, y, leida y estudiada, quedase perplejo el entendimiento mas
avisado, sin resolverse a adjudicarla con cabal certeza a ninguno de
entrambos ingenios. La misma grande semejanza con las de Lope se echa de
ver en todas las comedias del poeta ecijano: las fuentes, unas; iguales
los procedimientos; igualmente rica la diccion; analogo el nervio en lo
dramatico; parecidisimas las gracias en lo festivo, e identica en ambos
la propension a avalorar lo propio entreverandolo con todos los
elementos del _folklore_ nacional; aqui, con la conseja vulgar y la
tradicion legendaria; alla, con el refran habilmente desleido y glosado
en cuatro o seis versos; aculla, con la vieja cancioncilla historica,
que siempre, por lo grata, parece nueva a los oidos espanoles; y en otro
lado, en fin, con el sabroso cuentecillo popular, picante sin demasia.

De _El Diablo Cojuelo_, unica de las obras de Velez que ha conservado
para su nombre alguna parte de la amplia popularidad que disfruto en
vida, se han hecho en nuestros dias, amen de tal cual edicion corriente,
dos eruditas y anotadas. Ambas se deben a la vasta cultura y harto
probada laboriosidad de don Adolfo Bonilla y San Martin, ventajosamente
conocido en el campo literario y en el filosofico. Enderezando un
antiguo entuerto que se habia hecho a Velez de Guevara con interpretarle
desaforadamente[23], publico la primera de estas dos ediciones (Vigo,
1902); pero como mi antiguo camarada y docto amigo don Felipe Perez y
Gonzalez, cuyo felicisimo ingenio estaba emparentado muy de cerca, a
pesar de los siglos que se habian puesto en medio, con el del donairoso
ecijano, juntase burla burlando, articulo por articulo, en _La
Ilustracion Espanola y Americana_, para formar un libro muy interesante
y ameno, que saco a luz en 1903 bajo el titulo de _El Diablo Cojuelo:
notas y comentarios_, libro en el cual patentizo algunos errores de las
notas del senor Bonilla, este, en 1910, ano en que tras cruelisima
enfermedad paso a mejor vida su festivo, pero amable corrector--que no
sin fundamento habia usado en su mocedad el seudonimo de _Urbano
Cortes_--, dio a la estampa en Madrid una nueva edicion de la obrita de
Velez, mejoradas las notas y reconocido con nobleza el valioso auxilio
que para ello le habia prestado el tan culto como donairoso escritor
hispalense[24].

Pero, aun asi, _El Diablo Cojuelo_ ?se habia hecho del todo accesible a
la inteligencia de los lectores medianamente ilustrados de nuestros
dias? Aun rectificadas en su segunda edicion, ?bastan las notas del
senor Bonilla para ahorrar tropiezos, en muchos lugares de la novela,
hasta a los lectores mas avisados e instruidos? A estas preguntas, que
algunos aficionados a las letras nos haciamos, respondio, como si
estuviera en nuestro pensamiento, don Enrique Nercasseau y Moran, en su
discurso de recepcion leido ante la Academia Chilena, correspondiente de
la Espanola, el dia 21 de noviembre de 1915[25]: "La novela toda de
Velez de Guevara--dijo--es una satira cortes de la sociedad de su
tiempo, felicisima en la mayor parte de sus cuadros, y no afeada por la
licencia y crudeza tan comunes en las novelas de la epoca. _El Diablo
Cojuelo_ seria una narracion clasica de primer orden, y aun leible hoy
dia, si no la deslustrara el conceptismo, y si no se hallara
sobreabundante en equivocos y frases convencionales de dificil o
imposible comprension en nuestra era. Aun despues del trabajo llevado a
cabo por don Adolfo Bonilla y San Martin en su edicion de Madrid de
1910, la novela de Velez de Guevara queda aguardando un comentario que
la explique y la ponga al alcance general." Ese comentario que el senor
Nercasseau echaba de menos es el que, con temeridad que no puede buscar
disculpa en la inexperiencia de los pocos anos, he intentado en la
presente edicion. ?Habre conseguido darle cima? Nuestro senor el publico
lo dira: a su inapelable fallo me someto gustoso.

En las aprobaciones insertas en la edicion principe de _El Diablo
Cojuelo_ elogiaron esta novela fray Diego Niseno, padre basilio, y fray
Juan Ponce de Leon, de la orden de los Minimos. En sentir del primero,
la obrita contiene "muchas cosas de mucha moralidad y ensenanca,
escritas con la sazon y variedad que de tal ingenio se podian esperar.
Merece--anadio--la licencia que pide, porque este linage de escritos es
dificil de enquadernar con lo honesto y recatado de nuestras christianas
leyes, y Luis Velez ha sido en este gloriosa excepcion desta vniuersal
dolencia." Mas extremado es el parecer del segundo, que encarece el
sazonado gusto de Velez, "por auer puesto la naturaleza en su ingenio la
elegancia del estilo, la suabidad del dezir, la aduertencia en el
colocar, la atenta circunspeccion en las palabras, y todo con tal modo,
que dexa suspensa la razon sobre a qual de estas partes se deba con mas
justificacion la primacia: en todo este discurso se corre la cortina a
los conocidos enganos deste mundo, de modo que, para penetrarlos con
sutileza, no necesita nuestra Nacion de salir de sus estendidos limites,
pues dentro de si cria sugetos que, aun en suenos y burlas, la dexan
superiormente ilustrada". Diametralmente opuesta a estas opiniones fue
la de Francisco Santos, pues dijo en _El Arca de Noe y Campana de
Belilla_[26]: "Toco la Campana y desaparecieron todos los Autores de
viejo, siguiendolos vno que avia venido tarde, y tambien llevava vn
libro en las manos, que preguntando a Noe quien era, me dixo: el libro
se intitula el Diablo Cojuelo, Aventuras de Don Cleofas Leandro Perez
Zambullo, digno de que le consumiera vn Polvorista: esta sin ensenanca
buena, ni moralidad, y esto, sobre acabar como la nieve...." "Ni tanto,
ni tan poco", podria haberse dicho a los tres censores, porque, en
realidad de verdad, la novelita de Velez de Guevara, que se muestra en
ella como un buen discipulo de Quevedo, de cuyas obras comicas y
satiricas tiene reminiscencias muy frecuentes, sin ser una maravilla, es
de agradable lectura, y mas lo fuera sin la pesada y adulatoria
enumeracion de todo aquel inacabable senorio que el autor, en el tranco
VIII, hace pasar por el espejo de Rufina Maria, dispuesto _ad hoc_ por
el redomado desenredomado.

En la vision, que pudieramos llamar cinematografica, de los diez trancos
o capitulos en que esta dividido _El Diablo Cojuelo_, cada uno sabe a
cosa diferente de los demas: son cuadros distintos e independientes
entre si, que no tienen de comun sino la intervencion, o la presencia
cuando menos, de los dos heroes de la novela. El tranco II, verbigracia,
en que entrambos, desde el capitel de la torre de San Salvador,
descubierta "la carne del pastelon de Madrid", otean despues de la media
noche cuanto sucede en la coronada villa, trae a la memoria, por la
traza y manera, como indique en las notas de mi edicion critica del
_Quijote_[27], aquella inspeccion que desde la torre de la Giralda de
Sevilla, y acompanado asimismo de un _cicerone_, el maestro Desengano,
habia hecho Rodrigo Fernandez de Ribera, autor de _Los Antoios de meior
vista_[28]. El desaforado poeta del tranco IV es pariente propincuo de
otros dos muy conocidos en nuestra literatura: el del _Coloquio de los
Perros_, de Cervantes, y el de la _Vida del Buscon,_ de Quevedo. A hacer
entretenida y agradable la lectura de _El Diablo Cojuelo_ contribuyen
con lo ingenioso de la invencion la interesante variedad de las escenas,
la soltura y viveza del dialogo, y, especialmente, el chispeante gracejo
de Velez de Guevara. En cambio, la elocucion suele ser descuidadilla,
entre otras cosas, por la excesiva abundancia de gerundios.

Del Diablo Cojuelo, entremetido espiritu infernal que da nombre y ser a
la novela, trato el senor Bonilla en una breve nota. Mucho mas merecia
el que "trujo al mundo la zarabanda, el deligo y la chacona", y yo he de
volver hoy por su negra honrilla, recordando la mucha familiaridad que
nosotros los espanoles hemos tenido con el. Hayase de llamar Renfas, o
Asmodeo, o de otro cualquier modo, es lo cierto que este travieso
diablillo, con parecer de menor cuantia y ser cojo por anadidura, tomo
entre nosotros tal importancia, que nada malo se pudo hacer sin el. "_El
Diablillo Cojo_ sabe mas que el otro", enseno el refran, y cuando en el
calor de la ira se dijo a alguno que le llevase el diablo, no falto
quien, rectificando festivamente, respondiera: "_El Diablo Cojuelo_, que
es mas ligero". En las formulas supersticiosas llevabanle y traianle
como un zarandillo nuestras hechiceras de los siglos XVI y XVII, para
que les llevase y trajese sus galanes y paniaguados, y le daban prisa,
y le adulaban celebrando su ligereza. Veanse algunos ejemplos. Dona
Antonia Mexia declaro, entre otras cosas, en un proceso que se le siguio
por los anos de 1633[29]: "Que habra seis anos que la dicha Beatriz dixo
a esta que tomase un pedernal y le pusiese la mano encima y dixese:

Estos cinco dedos pongo en este muro;
cinco demonios conjuro:
a Barrabas, a Satanas,
a Lucifer, a Bercebu,
_al Diablo Cojuelo,
que es buen mensajero_,
que me traigan a fulano luego
a mi querer y a mi mandar."

Y asi, en 1668, Agueda Rodriguez, vecina de Madridejos, tambien
procesada por hechiceria[30]:

"..._Diablo Cojuelo,
traemele luego_;
diablo del pozo,
traemele, que no es casado; que es mozo;
diablo de la Quinteria,
traemele en la feria;
diablo de la plaza,
traemele en danza...."

Teniase al Diablo Cojuelo, como dice el refran, por el mas listo de
todos: Esperanza Bonfilla, procesada por la Inquisicion de Valencia en
1600, hizo que cierta mujer, para atraer a un hombre, "hiciese vn
conjuro en la forma siguiente: tomando vna escoba, la puso vna toca como
muger, y encendida vna bela que no fuese bendita, se arrodillo delante
de la escoba, y sin hacer cruz, juntas las manos, dixo:

Marta, Martica,
no la santa ni la digna,
ni la digna de rogar,
ni la que esta en el altar,
sino la que de noche andas por las beredas
y los dias por las encrebelladas,
yo te conjuro con Satanas y con Barrabas,
con Bercebu y todos los diablos,
_y con el diablo coxo,
que corre mas que todos_,
que todos vais a fulano
y le deis tiempo para vestirse
y le traigais por puntos ante mi y mis ojos,
sin hacerle mal"[31].

Corria mas, y tenia mas poder que sus iguales y superiores, o no supo lo
que se pescaba Isabel del Pozo al hacer sus conjuros, ni Maria
Castellanos cuando lo declaro ante la Inquisicion de Toledo en 1631[32],
pues decia: "... que tomo en las manos dicha Isabel del Poco un poco de
sal de sardinas y cilantro, lo qual mezclo todo y lo echaba de una mano
en otra diciendo:

Conjurote, sal y cilantro,
con Barrabas,
_con el Diablo cojuelo, que puede mas._
No te conjuro por sal y cilantro,
sino por el corazon de fulano;

y echando la sal y cilantro en la lumbre, proseguia diciendo:

Asi como te has de quemar,
se queme el corazon de fulano,
y aqui me le traygas,
y conjurote por la reina Sardineta,
y con la tataranieta,
y con los navegantes que navegan por la mar."

Pero la cualidad de diablo bullidor y zaragatero, aficionado a bailes y
holgorios y a meter en danza a los mortales, haciendoles ganar el
infierno alegremente, de ningun texto inquisitorial resulta tan clara
como de la manifestacion de otra hechicera de Madridejos, llamada Mari
Fernandez, que, procesada en 1532, al ser interrogada, trajo a colacion,
como vamos a ver, un estragado fragmento de cierto curiosisimo romance,
desconocido hoy[33]: "Preguntada sy ha dicho esta declarante a alguna
persona como avia hecho cerco con ynvocacion de diablos, que eran
berzebu y satanas _y el diablo coxuelo_, diziendo esta declarante que
sin _el diablo coxuelo_ no se podia hazer aquel cerco, y que en aquel
cerco que hizo avia esta declarante visto lo quel diablo queria hazer
contra cierta persona, que diga lo que cerca desto ha dicho e fecho,
dixo que ella suele cantar vn Romance que dize:

A caca yba bienhecho
por Riberas de la mar,
no por mengua de vjno
ni menos mengua de pan;
por miedo del Rey Ramjro
que lo querja matar.
Ellos en aquesto estando
enbjaronle a llamar.
Vamonos, dixo, amigo,
vamonos, dixo, a cenar;
de que ovjeremos cenado
dios dixo lo que sera;
desque ovjeron cenado
tomo libros en sus manos
y comenco de Rezar;
a los pecados mayores
enpecolos de llamar:
?Que es de ti, berzebu,
que es de ti, barravas,
_que es de ti, diablo coxuelo,
que eras tu el juglar_?..."

Tanto don Adolfo Bonilla como don Felipe Perez indagaron con prolijidad
cuando hubo de escribir su obrita Velez de Guevara, y si la escribio
seguidamente, o a trozos y aun con largos intervalos entre unos y otros
capitulos. Convienen ambos investigadores en esta ultima creencia, pero
no en lo demas; porque si en opinion de Perez y Gonzalez la novela fue
escrita despues de febrero de 1636 y antes de mayo de 1639, a juicio de
Bonilla, Velez empezo a escribirla despues de febrero de 1637 y la
termino hacia julio de 1640[34]. No creo que el poner en claro este
punto, siendo corto, como lo es, dentro de la ordinaria duracion de la
vida humana, el tiempo comprendido entre unas fechas y otras, merezca el
improbo trabajo que echaron sobre si estos denodados eruditos[35].

Unas advertencias, para terminar.

"Velez de Guevara, como Quevedo--noto el senor Bonilla--, es un
escolastico del idioma. No hay que perder una sola de sus palabras, no
hay que confiar en el valor directo de cualquiera de sus frases, porque
lo mejor del cuento pasaria quizas inadvertido. Es preciso estar siempre
ojo avizor para saborear como es debido aquellas atrevidas metaforas,
aquellas extravagantes relaciones, aquellos estupendos equivocos,
aquellas arbitrarias licencias en que se complace. Esta indispensable
atencion fatiga en ocasiones; pero hace sacar doble fruto de la lectura
de un libro cuyo atractivo consiste, mas bien que en el interes de los
lances, en la ingeniosidad de los pensamientos. Solo el muy
familiarizado con los secretos del habla podra darse cabal cuenta de las
bellezas de una obra semejante." Exactisimo todo ello, y porque lo es y
a los mas de los lectores falta esa extremada familiaridad a que se
refiere el senor Bonilla, no podian buenamente pasar sin nota muchas de
las frases que no la tienen en sus ediciones. Ciento treinta y cinco que
estan en este caso senale de primera intencion cuando, leido el
sobredicho discurso del senor Nercasseau y Moran, me senti deseoso de
preparar, para la simpatica coleccion de "Clasicos Castellanos", esta
humilde edicioncita de _El Diablo Cojuelo._

Como el senor Bonilla, "procuro pecar antes por carta de mas que por
carta de menos, por lo cual a veces he explicado palabras y giros que
podran parecer a los eruditos de muy llana inteligencia. Tengase en
cuenta, sin embargo--anado con el--, que me dirijo a la generalidad y
que mi proposito es facilitar la comprension del libro de Velez de
Guevara a todo genero de lectores." Con mayor motivo habia yo de hacer
lo propio en una edicion vulgarizadora, como es la presente. Pero aun
asi, he huido con mucho cuidado de escribir notas por las cuales se me
pudiese encasillar junto a Lucas de Valdes y Toro, aquel empecatado
cirujano cordobes que en 1630 dio a la estampa un opusculo perogrullesco
intitulado asi: _Tratado en que se prueba que la nieve es fria y
humeda[36]_.

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